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          Amigos de la pagina de Mollendo, tuvimos la oportunidad de leer un comentario de nuestro amigo Jacobo Saba y nos enteramos que es sobrino de nuestro buen amigo Mario Abusada, de modo que le escribimos y solicitamos su autorización para publicar dicho comentario y al mismo tiempo abrir la posibilidad para en un futuro contar con mas artículos de Jacobo y con ello abrir una sección especial. Nos dio respuesta en un mensaje y pues aquí está el tema...

Q u i e r o...

         
 Jacobo Saba Velarde
 
     
 

Hay un momento en la vida de cada persona en el que uno ya sabe lo que quiere tener para el resto de sus días, algunos buscan amor, otros riquezas, otros éxitos, los menos ambiciosos simplemente felicidad... particularmente me encuentro en este momento, podría decirse que he ido quemando etapas, tuve la suerte de ver amaneceres y atardeceres en seis ciudades, cada una distinta de la otra, todas con cosas lindas y otras no tanto. A manera de carta de niño a Papá Noel me gustaría contarles que es lo que yo quiero para el resto de mis días:

 

Quiero sentir el olor a madera húmeda, el olor a mar y al ruido de las olas cuando el mar se enfurece; quiero ir a la playa y que no haya nadie y también quiero ir a la playa y que no haya espacio de tanta gente que hay; quiero que cuando me meta al mar me duelan los huesos de frío; quiero ver la “camanchaca” y pensar que estoy en una especie de cuento de vampiros; quiero llegar a pie a Catarindo y no tener donde dejar mis cosas, pero sí tener para  un “triple”.

Quiero una sombrilla de madera y un toldo de lona y necesito una sola “pichanga” más a orillas del mar; quiero hacer un hueco en la arena y esperar a que se llene con el mar, aunque nunca pase; quiero tirar una “macha” en el mar y que rebote en el agua, aunque nunca me salga; quiero quemarme los pies en la arena hirviendo y renegar porque no sé cual es la maldita razón por la cual las arenitas negras nunca se despegan de mi piel; quiero jugar con las “malagüas” e ir de pesca aunque me aburre y a “marisquear” aunque los mariscos no me gusten; quiero caminar por el puente y tirar una bolsa de “barquillos” llena de arena hacia el muelle; quiero ver como mis amigos se bañan en el muelle porque a mí me da miedo bañarme ahí...

     


Quiero que mi papá vuelva a creer que seré un buen futbolista; quiero comer “algodón” y ensuciarme hasta las orejas esperando con mi mamá para entrar al circo; quiero una Navidad y un Año Nuevo con cohetes por más que me den miedo; quiero creer que la casa de madera del parque de abajo está embrujada y que si logro juntar tres cajetillas “TURBO”, ganaré un carro; quiero cambiar figuritas de “Italia 90” en la esquina del mercado; quiero creer que en las lomas hay lobos y que el año siguiente estarán más verdes; quiero ir a un baile en el Social y jugar billar en “El Jinete” y perder como siempre; quiero tirar una bomba en carnavales aunque no le caiga a nadie y que me caiga una bomba aunque no sepa quien la tiró; quiero golpear con mi “matachola” y que me entre polvo al ojo a pesar del antifaz; quiero volver a sentir celos cuando los marinos llegan en Febrero; quiero jugar “chapa chapa”, “pesca”, “inmóvil”, a “la esconde” y al “cucurucho” en el cumpleaños de alguien y jugar “matagente” para luego el Hermano Jaime corone la noche con una historia que sólo existió en su imaginación...

 


Quiero ir a las Olimpiadas Escolares, ir a una serenata del CEPMA como si fuera la entrega del OSCAR, ir a un quinceañero y que Maturana no me deje entrar porque estoy con zapatillas; quiero que me castiguen en el colegio y quiero aunque sea por 5 minutos más usar mi uniforme plomo y desfilar un 7 de junio; quiero comprarme un sacamuelas a la salida del colegio y romper las “mariquitas” de mi hermana; quiero que mi papá me lleve al estadio, usar “machuchos” FEBO, jugar en el “campín” y enjuagarme la boca en el pozo detrás del arco; quiero ir al Tiro, no a emborracharme pero sí a pelear con los basketbolistas por usar la cancha; quiero sentir el olor a Dencorub del camarín del estadio cuando un octogenario quiropráctico te prepara para jugar; quiero ir al estadio a “no” ver fútbol pero si ir para reírme de cualquier cosa en la tribuna y ojalá en la tribuna de madera; quiero ver en la tele los Años Maravillosos, Mazinger, los Detectilocos, Carmín, Hola Yola, chiquilladas y que justo cuando este viendo la Gata Loca y el Ratón Ignacio el cargoso Hermano Pablo me interrumpa con su mensaje a la conciencia; quiero ver si Candy ahora si se podrá quedar con Terry y creer de nuevo que Popeye no es tuerto...

   


Quiero subir a un taxi y decir; “llévame a la casa de ...”; quiero que cuando mi mamá quiero ubicarme llamé al “Marco Antonio” y me griten desde la ventana hacia el parque de arriba; quiero los sábados despertar con el grito “Tamaleeeeeeeeees” y que una Sra. toque el timbre de mi casa tipo palomita y ofrezca aceitunas machacadas y camarones; quiero que la señora del kiosco de la esquina de mi casa me guarde “El correo” y “El bocón” y cuando yo los olvide ella sea la primera persona en toda la ciudad con servicio de Delivery; quiero que todos los fierros y alambres a mi alrededor estén oxidados.

   

Quiero viajar a AQP en “Santa Ursula” y que mi asiento haya sido vendido dos veces; quiero que los cerros que veo ahora en vez de tener nieve, árboles y un manto verde tengan piedras, arena y cenizas adornadas con conchas marinas de miles de años, al menos eso dicen; quiero que la lluvia que hoy me moja sea un picazón fino que no moja pero molesta; quiero estar en un apagón y que mi tío me cuente su misma historia de cuando se le congelaron los dedos; quiero sentir temblores una vez por mes, aunque les tenga fobia; quiero cortes de agua en Febrero, justo para los carnavales; quiero ir al valle de Tambo y regresar comiendo chicharrones y alfajores con Nectarín; quiero molestar arequipeños y que ellos me molesten a mí, quiero mazamorra en Semana Santa, aguadito de pavo en Navidad y un Lulo y también quiero bajar a la playa en Navidad con mi ropa de baño nueva; quiero sentir la emoción que sentía cuando los viernes por la tarde estaba en el terminal de AQP con mi mochila llena de ropa sucia y decía Mollendo,

  

Quiero ver el corzo a Mollendo, escuchar las campanas de la Inmaculada y la sirena del Deán; quiero comprar ropa en “La Poupe”, “Casa Selim” y comer canchita con limón en el Marco Antonio, un helado de fresa del Venezia y una cremolada de guayaba del Chipe, quiero que el papá de mi amigo me revise cuando me enfermo, sin tener que sacar cita, ni bono ni nada; quiero bañarme en un canal y quiero ver en el cielo gallinazos en vez de elegantes aves y que ese cielo sea gris y melancólico; quiero tomar en la calle con mis amigos del mismo vaso y con el trago mezclado en una bolsa y por último quiero que si alguien lee esto sienta lo mismo que yo al escribirlo.



Jacobo Saba Velarde

 

 
 

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